Un material que merecía otra mirada
Amalgama nació en 2020, en plena pandemia, cuestionando la idea del concreto como un material solo industrial. Desde el inicio quisimos tratarlo como un material noble, digno del diseño contemporáneo y de la artesanía de alta calidad.
Dos compromisos desde el primer día
El primero: brindar trabajo justo y digno a los artesanos de la región. El segundo: rescatar las técnicas artesanales del concreto que se estaban perdiendo en el Caribe colombiano.
Cada pieza sostiene esos dos compromisos y mantiene viva una tradición que hace parte del patrimonio de Colombia.
Arena, manos y tiempo
En la Línea Tierra, los artesanos construyen un molde en arena húmeda y aplican la mezcla a mano, capa por capa. Así nacen formas orgánicas que ninguna máquina puede repetir.
En la Línea Agua usamos el vaciado artesanal, que permite formas más simétricas y precisas. En ambas, el color y la textura hacen parte de la obra y cada pieza conserva la huella de quien la hizo.
Luego llega el tiempo. El concreto se cuida a diario durante el curado, porque ese proceso no se puede acelerar sin comprometer su resistencia y su carácter.
De la matera a la obra
Empezamos con materas para plantas. Con los años llegaron jarrones, esculturas, mesas y pedestales, y piezas de hasta 160 cm de altura pensadas para hoteles, restaurantes y proyectos de arquitectura.
Cada obra se produce bajo pedido y puede personalizarse en color, textura, acabado y dimensiones, para el lugar exacto donde va a vivir.
Nuestra idea del lujo
Para nosotros, el lujo no es exceso. Es permanencia, calidad, tiempo, detalle y autenticidad. Por eso diseñamos piezas para envejecer con dignidad y conservar su vigencia durante décadas.